Los testimonios históricos escritos y las instituciones culturales (los archivos y bibliotecas), que los conservan y difunden, son parte fundamental de nuestra cultura. En cada época se han ido modelando unos y otras constantemente.
Las personas han elaborado libros y documentos de forma manuscrita, de forma impresa (con talleres mecánicos o electrónicos) y a partir de finales del siglo XX de forma digital. Y en cada momento las lecturas y los usos de los libros y los documentos han ido cambiando, así como el funcionamiento y las expectativas de los usuarios en relación con el trabajo diario de las bibliotecas y los archivos.
En un campo casi inabarcable, nos hemos detenido en este primer cuarto del siglo XXI para dar a conocer experiencias concretas y los retos a los cuales se enfrentan las instituciones encargadas de la gestión, custodia y preservación de la cultura escrita.
Las aportaciones proceden de archivos, bibliotecas y universidades de dentro y fuera de Cantabria, y combinan la reflexión sobre los marcos normativos y las nuevas tecnologías con el relato detallado de proyectos concretos: la organización de un fondo, la restauración de un ejemplar único, la recuperación de un repertorio disperso o la apertura de un centro a su público. De esa suma de miradas surge un retrato de lo que hoy significa custodiar la cultura escrita y de lo mucho que queda por hacer. Todos ellas comparten, sin embargo, una misma convicción: el patrimonio escrito solo se conserva cuando se estudia, se difunde y se pone al alcance de quien quiera leerlo.
ISBN: 978-84-19897-63-3
THEMA: GLC;GLP
FORMATO: 455 pp.
PDF,
ISBN (Rústica): 978-84-19897-62-6